7 formas de mejorar la relación entre el cuidador y el paciente


La relación cuidador/paciente puede ser a menudo tenue y difícil. La atención domiciliaria es un entorno estresante que suele implicar una gran enfermedad o discapacidad y, en ese contexto, es fácil que los ánimos se caldeen y la paciencia se agote. Sin embargo, esto es lamentable, porque además de ser una relación difícil, la relación cuidador/paciente es también una relación inmensamente importante.

Para que la atención y la curación sean de calidad, el cuidador y el paciente deben fomentar una buena relación, por muy difícil que sea a veces. He aquí siete pasos que los cuidadores y los pacientes pueden dar para mejorar su relación y formar un vínculo genuino:

1) Aprender a pedir ayuda

La relación entre el cuidador y el paciente es muy íntima y a menudo implica situaciones difíciles, confusas o emocionalmente desafiantes. Uno de los primeros pasos hacia una comunicación de alta calidad y una relación segura y sanadora es la transparencia y la capacidad de pedir ayuda. Esto es válido tanto para el paciente como para el cuidador.

Para crear confianza, el paciente debe poder pedir ayuda cuando la necesite y, para proporcionar una atención de calidad, el cuidador debe poder pedir ayuda al paciente para entender algo nuevo o aclarar una preferencia o preocupación. Pedir ayuda es fundamental para la comunicación y la comunicación, a su vez, es fundamental para el resto de la relación entre el cuidador y el paciente.

2) Ejercer la compasión

En un entorno de atención domiciliaria suele haber una persona gravemente discapacitada o herida que puede no tener un dominio total de las funciones y capacidades cerebrales, como las habilidades motoras, la memoria y el habla. Este tipo de discapacidades son difíciles y pueden crear fácilmente frustración tanto en el cliente como en el paciente.

La frustración, sin embargo, conduce a una relación tensa y fracturada, lo que no es apropiado para el entorno de atención domiciliaria. En lugar de permitir que la frustración se apodere de ellos, tanto los cuidadores como los pacientes deben tratar de ejercer la compasión. La compasión por uno mismo y por los demás permite a las personas ablandar sus corazones hacia otra persona y llegar a un lugar de comunicación honesta.

3) Tengan paciencia

Los pacientes que han sufrido una lesión cerebral traumática suelen tener dificultades con habilidades como el habla y la memoria. Además, dado que las lesiones cerebrales traumáticas suelen afectar a la parte del cerebro que se ocupa de la respuesta a los estímulos, la asunción de riesgos y el cumplimiento de las normas, las personas lesionadas pueden mostrar menos preocupación por las normas y un mayor nivel de comportamiento arriesgado o francamente peligroso.

La paciencia es la virtud más importante que puede tener un cuidador en situaciones como ésta. Es importante que el cuidador entienda que las personas lesionadas no siempre tienen el control total de sus acciones y, teniendo esto en cuenta, dar a la persona un tiempo extra para calmarse y tomar diferentes decisiones. Esto suele requerir razonamiento, positividad y empatía.

4) Utilizar el estímulo

El estímulo es una habilidad blanda infravalorada. Además de motivar a los pacientes para que se comporten de forma diferente cuando lo necesiten, los ánimos también contribuyen en gran medida a aumentar la autoestima del paciente y a que vuelva a sentirse capaz y responsable. Además, como ser alentador con los pacientes beneficia tanto al cuidador como a la persona, puede aumentar rápidamente la plenitud de la relación.

5) Sea un oyente activo

Cada cliente tiene una historia que contar y aprender a escuchar de verdad esa historia fomentará rápidamente un vínculo y fomentará una mayor comunicación y comprensión. Además, escuchar activamente a los clientes fomenta una mayor compenetración y permite al cuidador detectar mejor las posibles señales de advertencia.

Cuando tenga una conversación con un cliente, establezca contacto visual y gire su cuerpo hacia la persona que está hablando. Tenga cuidado de no interrumpir y haga muchas y buenas preguntas para asegurarse de que el cliente se sienta escuchado y respetado.

6) Haga lo que le gusta al paciente

¿Tiene usted un paciente al que le encanta leer pero que ya no puede hacerlo debido a su mala visión o a su deterioro de la función cerebral? Tal vez tenga un paciente al que le gustan los rompecabezas, los álbumes de recortes o los juegos de mesa. Sea cual sea el caso, haga un esfuerzo concertado y sincero para que el paciente participe en estos pasatiempos.

Además de ayudar a un cliente a sentirse más involucrado, completo y capaz, estas actividades pueden contribuir en gran medida a disminuir los sentimientos de angustia en un paciente y a fomentar cambios positivos en su comportamiento.

7) Practicar el respeto

Los cuidadores deben tener un profundo respeto por el paciente y su familia. El hogar del paciente es un lugar de trabajo y debe ser tratado como tal. Cuando un cuidador es respetuoso con el hogar, las pertenencias y las preferencias del paciente, éste se siente respetado a su vez, lo que conduce a una menor angustia y a una mayor sensación de relajación y comodidad. Además, la práctica del respeto constante sirve para situar al paciente y al cuidador en el mismo plano, fomentando una mayor comunicación y una relación más profunda.

Cuando se ejercen prácticas como la empatía, la escucha activa, el respeto, la transparencia y la paciencia, tanto el paciente como el cliente pueden encontrarse en una relación profunda, cuidadosa y segura. En un entorno de atención domiciliaria, este tipo de relaciones es fundamental para crear curación y confort. Aunque las relaciones de atención domiciliaria pueden ser difíciles, a veces, tanto el paciente como el cuidador pueden tomar una serie de medidas sencillas para mejorar la relación y crear un vínculo duradero.




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8 Responses

    • ¡Claro que sí! Es fundamental aprender a ser empáticos y solidarios. Todos necesitamos ayuda en algún momento, así que es importante estar dispuestos a brindarla. La compasión es una cualidad que nos hace mejores personas. ¿Estás listo para ponerla en práctica?

    • El humor es fundamental en cualquier relación, incluyendo la del cuidador y el paciente. Ayuda a aliviar el estrés, fortalece el vínculo y fomenta la empatía. No subestimemos el poder de una sonrisa en medio de la adversidad. ¡El humor es medicina para el alma! 😄👩‍⚕️👨‍⚕️

    • ¡El humor es subjetivo! Lo que algunos encuentran gracioso, a otros les puede resultar ofensivo. En situaciones estresantes, la empatía y el apoyo son más efectivos que tratar de hacer chistes. ¡Mejor enfocarnos en soluciones reales que en tratar de mantener el humor a toda costa! 😉

    • La compasión es crucial, pero no es suficiente. Se necesita comunicación efectiva, respeto mutuo y atención personalizada para mejorar la relación cuidador-paciente. La compasión es un buen comienzo, pero no lo es todo. ¿Qué piensas sobre esto?

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