Hogar Geriátrico Sonríe a la Vida

Los mejores zapatos geriátricos son los que se quedan firmes en el pie, tienen suela antideslizante y de poco grosor, talón cerrado y bajo, puntera amplia y un cierre fácil de manejar, como el velcro. No hace falta que digan «ortopédico» ni que sean caros: lo que previene caídas y lesiones es el ajuste y la suela. Las pantuflas sueltas, las chancletas, los zapatos gastados o de una talla más grande son de los factores de riesgo de caída más comunes en casa, y también de los más fáciles de corregir.

En esta guía te explicamos qué mirar en cada parte del zapato, cómo medir y probar la talla, qué cambia cuando hay diabetes, pies hinchados, juanetes u ortesis, y cuáles son los errores más frecuentes que vemos en las familias. La escribimos desde el día a día de un hogar geriátrico en Medellín, donde revisamos el calzado de cada residente porque es parte de la prevención de caídas.

En resumen

  • Busca suela de caucho antideslizante, delgada y firme, que permita sentir el piso.
  • Talón cerrado y tacón bajo y ancho; nada de chancletas ni pantuflas sin talón.
  • Puntera amplia y alta para que los dedos no se aprieten.
  • Cierre de velcro o cordones elásticos si hay dificultad para agacharse o artritis en las manos.
  • Con diabetes, revisa los pies todos los días y consulta al médico antes de cambiar de calzado especial.

Una aclaración útil: no existe un «zapato geriátrico» oficial. El término se usa en tiendas para nombrar calzado cómodo con características pensadas para personas mayores. Lo que importa son esas características, no la etiqueta.

Por qué el calzado importa tanto en la vejez

Con la edad cambian los pies y cambia la forma de caminar. El arco puede bajar, los pies se ensanchan, aparecen juanetes y dedos en martillo, la piel se vuelve más delgada y la sensibilidad disminuye, sobre todo en personas con diabetes. Además, el equilibrio es más frágil y el paso más corto. Un zapato inadecuado suma riesgos:

  • Resbalones por suelas lisas o gastadas.
  • Tropiezos por calzado que se sale del pie o que arrastra.
  • Torceduras por tacones o suelas muy altas e inestables.
  • Heridas y ampollas por zapatos apretados, especialmente peligrosas con diabetes.
  • Dolor que hace caminar menos, y caminar menos debilita las piernas.

Las caídas son una de las principales causas de fracturas y de pérdida de independencia en personas mayores. Por eso, en nuestro hogar, el calzado hace parte de la valoración semanal del riesgo de caídas que hacemos con la escala de Morse.

Cómo elegir zapatos geriátricos parte por parte

Parte del zapatoQué buscarQué evitar
SuelaCaucho antideslizante, con dibujo, delgada y firmeSuelas lisas, de cuero, muy gruesas o muy blandas
TalónCerrado, firme, que sostenga el pieCalzado abierto atrás, talón que se dobla con el dedo
TacónBajo y anchoTacones altos o delgados, plataformas
PunteraAmplia, redondeada y con altura para los dedosPuntas estrechas que aprieten
CierreVelcro, cordones elásticos o cierre ajustableZapatos sin cierre que quedan sueltos
MaterialTranspirable, suave por dentro, sin costuras que rocenMateriales rígidos, plásticos que no respiran
PlantillaRemovible, por si se necesita una plantilla especialPlantillas fijas cuando se usan ortesis
PesoLivianoZapatos pesados que cansan y hacen arrastrar

La prueba de la suela y el talón

Dos pruebas sencillas en la tienda: dobla el zapato con las manos; debe flexionarse en la zona de los dedos, no a la mitad. Y aprieta el talón por detrás; si se hunde con facilidad, no va a sostener bien el pie. Mira también la suela: si es tan gruesa que la persona «flota», pierde la sensación del piso y el equilibrio empeora.

¿Velcro o cordones?

Los cordones bien amarrados ajustan muy bien, pero muchas personas mayores no pueden agacharse o tienen artritis en las manos y terminan dejándolos sueltos, lo que es peor. El velcro permite ajustar el zapato sin agacharse mucho y sin destreza fina. Una alternativa son los cordones elásticos, que se ajustan una vez y permiten meter el pie sin desamarrar.

Calzado adecuado para el adulto mayor según cada situación

Pie diabético

Una persona con diabetes puede tener menos sensibilidad en los pies y no sentir una piedrita, una costura o una ampolla. Una herida pequeña puede complicarse. Por eso:

  • Zapatos amplios, sin costuras internas que rocen, con puntera alta.
  • Medias sin elásticos apretados, de algodón o materiales suaves, sin remiendos.
  • Revisar los pies todos los días, también entre los dedos, buscando enrojecimiento, ampollas o heridas.
  • Revisar el interior del zapato con la mano antes de ponérselo.
  • Nunca caminar descalzo.
  • Si el médico o el podólogo indican calzado o plantillas especiales, seguir esa indicación.
Señal de alarma: una herida en el pie de una persona con diabetes que no mejora en pocos días, que supura, huele mal, se pone negra o se acompaña de fiebre requiere atención médica pronto. No esperes a la próxima cita.

Pies hinchados

La hinchazón de los pies es frecuente y tiene muchas causas, algunas importantes, como problemas del corazón, de los riñones o de la circulación, o efectos de medicamentos. Consulta la causa con el médico. Para el calzado:

  • Zapatos con cierre ajustable que se puedan abrir más en la tarde, cuando el pie está más hinchado.
  • Materiales que cedan un poco, sin apretar.
  • Comprar en la tarde, cuando el pie tiene su mayor tamaño.

Juanetes y dedos en martillo

Puntera ancha y alta, materiales suaves en la zona del juanete, sin costuras justo encima. Un podólogo puede recomendar adaptaciones.

Uso de plantillas u ortesis

Si la persona usa plantillas formuladas o una ortesis tobillo-pie, el zapato debe tener plantilla removible y espacio suficiente. Lleva la plantilla o la ortesis a la tienda y pruébala dentro del zapato.

Persona con demencia o que arrastra los pies

Prioriza calzado que se quede firme y que se ponga fácil. Una suela con demasiado agarre puede «frenar» el pie de quien arrastra los pies y hacerlo tropezar; en ese caso busca una suela antideslizante pero que no sea extremadamente pegajosa. Mantén siempre el mismo par conocido: los cambios frecuentes pueden confundir.

¿Tenis o zapatos? Lo que conviene para ancianos

Muchos tenis cumplen muy bien: son livianos, tienen buena suela y amortiguación. Pero no todos sirven. Evita los de suela muy gruesa o muy blanda, porque restan estabilidad, y los de suela con perfil curvo o «balancín», salvo que los haya indicado un profesional. Un tenis de caminar sencillo, con velcro y talón firme, suele ser una excelente opción para el día a día.

Las sandalias pueden ser útiles en clima caliente solo si tienen talón cerrado o correa trasera firme y suela antideslizante. Las chancletas no son seguras para caminar.

¿Y para estar en la casa? El problema de las pantuflas

La mayoría de las caídas de las personas mayores ocurre en su propia casa, muchas veces de noche, camino al baño. Y muchas veces con pantuflas sueltas, medias sobre baldosa o descalzos. Recomendaciones:

  • Pantuflas con talón cerrado y suela antideslizante, o un zapato liviano de casa.
  • Dejar el calzado al lado de la cama, en el mismo lugar, para no buscarlo de noche.
  • Nada de caminar en medias sobre baldosa.
  • En la ducha, piso antideslizante y barras; el calzado no reemplaza esas adaptaciones.
Consejo: revisa la suela de los zapatos que más usa tu familiar. Si el dibujo ya está liso o el talón se ladea hacia un lado, es hora de cambiarlos aunque el resto del zapato se vea bien.

Cómo comprar y probar la talla correcta

  1. Medir los dos pies. Suelen ser de tamaños un poco distintos; la talla se elige por el más grande.
  2. Comprar en la tarde. Los pies se hinchan a lo largo del día.
  3. Llevar las medias que usa y, si usa, la plantilla o la ortesis.
  4. Dejar un espacio de aproximadamente un dedo entre el dedo más largo y la punta del zapato.
  5. Caminar con ellos dentro de la tienda, idealmente sobre un piso parecido al de la casa.
  6. Revisar que el talón no se salga al caminar.
  7. No confiar en que «ya va a ceder». Si aprieta en la tienda, va a apretar en la casa.
  8. Usarlos poco a poco los primeros días y revisar la piel después.

El cuidado de los pies va de la mano con el zapato

Ningún zapato sirve si el pie está lastimado. Estas rutinas sencillas hacen que el calzado cumpla su función:

  • Uñas cortas y rectas. Las uñas largas o encarnadas duelen y cambian la forma de pisar. Si la persona tiene diabetes, uñas muy gruesas o mala circulación, conviene que las corte un podólogo.
  • Piel hidratada, pero no entre los dedos. La crema en el talón evita grietas; entre los dedos la humedad favorece hongos.
  • Secar bien después del baño, también entre los dedos.
  • Medias limpias todos los días, sin huecos ni remiendos y sin elásticos que marquen la pierna.
  • Callos y durezas: no cortarlos en casa con cuchillas; consultarlos.
  • Mirar las plantas: si la persona no puede, que alguien lo haga o use un espejo.

Lista rápida antes de salir de casa

  1. ¿Los zapatos están bien puestos y ajustados?
  2. ¿El velcro o los cordones quedaron cerrados?
  3. ¿La suela tiene dibujo y no está mojada?
  4. ¿Lleva el bastón o el caminador si los usa?
  5. ¿Las medias están lisas, sin arrugas dentro del zapato?

Parece mucho, pero con la práctica toma un minuto, y es el minuto que más caídas evita.

Errores comunes con el calzado de las personas mayores

ErrorRiesgo
Comprar una talla más grande «para que no apriete»El pie se mueve dentro del zapato y aumenta el riesgo de tropiezo
Usar zapatos viejos «porque son cómodos»Suelas lisas y talones deformados
Pantuflas sin talón en la casaCaídas nocturnas
Cordones sueltos porque no se puede agacharTropiezos y zapatos que se salen
Elegir por la apariencia y no por el ajusteDolor, ampollas, caminar menos
Ignorar una herida en el pie con diabetesInfecciones y complicaciones

Cuando el calzado no basta: dificultad para caminar

Un buen zapato ayuda mucho, pero no resuelve todo. Si tu familiar camina cada vez más lento, se ha caído, se agarra de los muebles, arrastra los pies o tiene miedo de caminar, hay que buscar la causa con el médico: puede ser debilidad, un problema de equilibrio, efectos de medicamentos, dolor o una enfermedad neurológica. A veces se necesita fisioterapia, un bastón o un caminador formulado. Te contamos más en nuestra guía sobre adultos mayores con dificultad para caminar.

En nuestro hogar revisamos el riesgo de caídas cada semana con la escala de Morse, organizamos actividades de movimiento como la terapia ocupacional y el baile, y hacemos ronda nocturna para acompañar a quienes se levantan de noche. Si estás pensando en un lugar donde tu familiar esté acompañado, puedes conocer nuestro hogar geriátrico permanente o el Centro Día.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el calzado más recomendado para personas mayores?

Uno que ajuste bien, con suela antideslizante delgada y firme, talón cerrado, tacón bajo, puntera amplia y cierre fácil. Un tenis de caminar sencillo con velcro suele cumplir.

¿Los zapatos ortopédicos son necesarios?

Solo cuando un profesional los indica para un problema concreto del pie. Para la mayoría, un buen calzado cómodo con las características de esta guía es suficiente.

¿Qué zapatos debe usar un adulto mayor con diabetes?

Zapatos amplios, sin costuras internas que rocen, con puntera alta, y medias suaves. Lo más importante es revisar los pies todos los días y seguir las indicaciones del médico o del podólogo.

¿Cada cuánto hay que cambiar los zapatos?

Cuando la suela pierde el dibujo, el talón se deforma o el zapato ya no ajusta. Revisarlos cada pocos meses ayuda a no esperar a una caída.

¿Las chancletas son peligrosas para los ancianos?

Sí, para caminar. No sostienen el talón, se salen con facilidad y favorecen los tropiezos.

Prevenir caídas es un trabajo de todos los días

Elegir bien los zapatos es una de las medidas más sencillas y efectivas para que tu familiar camine con confianza. Si además notas que la marcha se ha vuelto insegura, que hubo caídas o que ya no puede quedarse solo, conversemos. En nuestra página sobre cuidado de personas mayores que caminan con dificultad te contamos cómo acompañamos a quienes necesitan apoyo para moverse, y te invitamos a conocer nuestras sedes en Medellín.

Daniel González Gómez · Director de Sonríe a la Vida. Administrador de empresas, auxiliar de enfermería y magíster en comunicación. Conoce al equipo.
¿Preocupado por el cuidado de su ser querido?
Scroll al inicio