¿Cuál es un error frecuente en el manejo del dolor en un adulto mayor? El más común, y el que abre la puerta a todos los demás, es creer que el dolor es normal por la edad. No lo es. Doler la rodilla, la espalda o los pies a los 80 años es frecuente, pero frecuente no significa inevitable ni que haya que aguantarlo. Cuando la familia y a veces el propio paciente lo dan por sentado, el dolor no se evalúa, no se trata bien, y la persona termina caminando menos, durmiendo mal, comiendo poco y aislándose.
Detrás vienen otros errores igual de serios: automedicarse con antiinflamatorios que se compran sin fórmula, dar menos o más de lo indicado, suspender un medicamento porque «ya no duele» o porque da miedo, y no reconocer el dolor en quien no puede decirlo, como una persona con demencia. En esta guía los repasamos uno por uno, con señales para detectarlos y qué hacer en cada caso. Ninguna parte de este texto reemplaza la valoración del médico tratante, que es quien define el tratamiento.
- El dolor no es parte normal del envejecimiento: siempre merece ser evaluado.
- Los antiinflamatorios de venta libre pueden afectar el riñón, el estómago y la presión en adultos mayores; no se deben usar sin indicación médica.
- Dar el medicamento «cuando duela mucho» en vez de a las horas indicadas es una causa común de dolor mal controlado.
- En personas con demencia el dolor se ve en el comportamiento: agitación, quejidos, rechazo a moverse o a comer.
- El tratamiento del dolor crónico combina medicamentos, movimiento, actividades y apoyo emocional.
Escribimos esto desde la experiencia de cuidar todos los días a personas mayores, muchas con artrosis, secuelas de fracturas o neuropatías. No somos médicos ni tenemos médicos propios: la prescripción la hace el médico de la EPS o IPS de cada persona. Lo que sí hacemos es observar, registrar y avisar, y ahí es donde muchos errores se pueden evitar.
Error 1: creer que el dolor es normal en la vejez
Muchas personas mayores crecieron con la idea de que quejarse es de débiles, o temen que hablar del dolor signifique más exámenes, más pastillas o perder independencia. Y las familias, con buena intención, repiten «es la edad». El resultado es que el dolor se vuelve invisible.
El problema es que el dolor persistente no se queda quieto: lleva a moverse menos, eso debilita los músculos, aumenta el riesgo de caídas y empeora el ánimo. Un dolor de rodilla mal tratado puede terminar en una persona que ya no sale de su cuarto.
Cómo detectarlo
- Tu familiar dejó de hacer cosas que le gustaban (salir, cocinar, ir a misa) y no dice por qué.
- Cambió la forma de caminar o se levanta «por partes».
- Duerme mal o se despierta varias veces en la noche.
- Está más irritable o más callado de lo usual.
Qué hacer
Pregunta de forma concreta: «¿Te duele algo? ¿Dónde? ¿Qué te impide hacer?». Y llévalo a consulta con esa información anotada. El dolor nuevo, el que cambia de carácter o el que no deja dormir siempre merece una cita.
Error 2: automedicarse con antiinflamatorios
Es probablemente el error con más riesgo. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno, el naproxeno o el diclofenaco, se consiguen fácil y alivian, pero en adultos mayores pueden causar sangrado digestivo, empeorar la función de los riñones, subir la presión arterial, retener líquidos y descompensar a una persona con insuficiencia cardíaca. Las guías de geriatría los consideran medicamentos que se deben usar con mucha cautela en esta edad.
Se suma otro riesgo: interactúan con medicamentos muy comunes en la vejez, como los anticoagulantes, algunos antihipertensivos y los diuréticos. Y hay cremas y geles con antiinflamatorios que también se absorben.
También cuentan los remedios caseros
Hierbas, emplastos, tomas recomendadas por vecinos o productos «naturales» para las articulaciones pueden interactuar con los medicamentos formulados o sumar efectos. La evidencia de que alivien el dolor crónico es, en la mayoría de los casos, limitada o inexistente. No los des por tu cuenta y cuéntale siempre al médico si tu familiar los está usando.
Error 3: dar de menos o de más
Este error tiene dos caras y las dos son frecuentes.
Dar de menos
- Esperar a que el dolor sea «insoportable» para dar el medicamento, cuando el médico lo formuló a horas fijas. El dolor crónico se controla mejor cuando se previene que cuando se persigue.
- Partir la pastilla «para que no le haga daño» sin consultarlo.
- No dar la dosis antes de una actividad que se sabe que duele (el baño, la terapia), cuando el médico lo indicó así.
Dar de más
- Sumar dos medicamentos que contienen lo mismo (por ejemplo, un analgésico formulado y un antigripal que también trae acetaminofén).
- Repetir la toma porque no se recuerda si ya se dio.
- Varias personas dando medicamentos en la misma casa sin un registro común.
En el hogar usamos un Kardex de medicamentos: cada dosis queda registrada con hora y responsable, y en cada cambio de turno (7 a. m. y 7 p. m.) se hace el relevo del cuidado, donde se entrega quién tiene dolor, qué se le dio y cómo respondió. En casa no hace falta un sistema complejo: una hoja pegada en la nevera con hora, medicamento y quién lo dio evita la mayoría de las dobles tomas.
Error 4: suspender el tratamiento sin consultar
«Ya no le duele, entonces no le doy más». O al revés: «le da mucho sueño, se lo quité». Suspender un medicamento para el dolor por cuenta propia puede hacer que el dolor regrese con fuerza, y algunos medicamentos (ciertos analgésicos fuertes o los que se usan para el dolor de nervio) no se deben retirar de golpe.
Si notas efectos secundarios, como somnolencia, mareo, estreñimiento o confusión, la solución no es retirar el medicamento en silencio, sino avisar pronto al médico. Muchas veces se ajusta la dosis, el horario o se cambia por otro.
Error 5: no evaluar el dolor en personas con demencia
Una persona con Alzheimer u otra demencia puede no saber decir «me duele la cadera». Pero el dolor está y se manifiesta de otra forma. Uno de los errores más tristes es interpretar ese dolor como «parte de la enfermedad» y tratarlo con calmantes para la agitación en vez de buscar la causa.
Señales de dolor cuando no lo pueden decir
- Gestos: ceño fruncido, ojos apretados, muecas al moverse.
- Sonidos: quejidos, gemidos, gritos al cambiarlo de posición.
- Cuerpo: se protege una parte, se niega a caminar, se pone rígido.
- Comportamiento: agitación nueva, golpea o empuja durante el baño, rechaza comer.
- Rutina: duerme peor, se despierta llorando, está más retraído.
Existen escalas de observación diseñadas para medir el dolor en personas con demencia avanzada, como la escala PAINAD, que los profesionales de salud usan para puntuar estos signos. En casa, lo práctico es anotar cuándo aparecen (¿al vestirlo?, ¿al levantarlo?) y llevar esa información a consulta. Si buscas apoyo para cuidar a alguien con esta condición, en nuestra página de cuidado del Alzheimer en Medellín explicamos cómo lo trabajamos.
Tabla: errores en el manejo del dolor, cómo se ven y qué hacer
| Error | Cómo lo notas | Qué hacer |
|---|---|---|
| Pensar que es normal por la edad | Deja de hacer actividades, duerme mal, se aísla | Preguntar en concreto y pedir valoración médica |
| Automedicar antiinflamatorios | Hay pastillas o pomadas en casa que el médico no formuló | Mostrarle al médico todo lo que toma, sin excepción |
| Dar solo «cuando duele mucho» | Picos de dolor, sobre todo en la mañana o con el baño | Respetar los horarios formulados y preguntar si conviene dar antes de actividades |
| Doble dosis por descuido | Varias personas dan medicamentos, nadie anota | Registro escrito único de cada toma |
| Suspender sin consultar | El dolor vuelve o aparecen síntomas raros al dejarlo | Avisar al médico ante cualquier efecto secundario |
| No reconocer el dolor en demencia | Agitación, quejidos, rechazo al baño o a caminar | Observar y anotar cuándo ocurre; llevarlo a consulta |
| Tratar solo con pastillas | Persona inmóvil, triste, sin actividades | Sumar movimiento, terapia, rutinas y compañía |
Tratamiento del dolor crónico en ancianos: más que medicamentos
El dolor crónico, el que dura más de tres meses, rara vez se resuelve solo con pastillas. Las guías clínicas recomiendan un enfoque combinado, ajustado a cada persona. Algunos componentes con buen respaldo, siempre definidos con el equipo de salud:
- Actividad física adaptada: en la artrosis, el ejercicio supervisado mejora el dolor y la función. Caminar, ejercicios de fuerza suaves y de movilidad articular.
- Fisioterapia: calor local, ejercicios específicos, reeducación de la marcha.
- Terapia ocupacional: adaptar las tareas para que duelan menos.
- Sueño y ánimo: el dolor empeora con la tristeza y el mal dormir, y al revés. Atender la depresión ayuda a controlar el dolor.
- Posición y descanso: cambios de posición frecuentes en quien pasa mucho tiempo sentado o en cama, colchones y cojines adecuados.
El papel de la recreación del adulto mayor
Puede parecer menor, pero la recreación del adulto mayor tiene un efecto real sobre cómo se vive el dolor. Cuando la persona está ocupada en algo que disfruta (música, juegos, conversación, baile sentado), presta menos atención al dolor y se mueve más sin darse cuenta. En nuestras sedes hay actividades todos los días: estimulación cognitiva, terapia ocupacional y rumba terapia adaptada, además de pausas activas. No reemplazan el tratamiento médico, pero lo complementan.
Monitor para adulto mayor y otras formas de vigilar el dolor
Algunas familias preguntan por un monitor para adulto mayor, como una cámara o un sensor, para saber si su familiar está bien en la noche. Puede servir para escuchar quejidos o ver si se levanta muchas veces, lo que a veces delata dolor. Pero ningún aparato reemplaza la observación de una persona que lo conoce. Lo más útil es un diario sencillo del dolor:
- Hora y lugar del dolor.
- Qué tan fuerte, en una escala del 0 al 10 si puede responder, o con caras si le es más fácil.
- Qué estaba haciendo cuando apareció.
- Qué se le dio y si mejoró.
- Cómo durmió y cómo comió ese día.
Con una o dos semanas de anotaciones, el médico tiene mucha más información que con un «le duele a veces».
Preguntas para hacerle al médico sobre el dolor de tu familiar
- ¿Cuál es la causa probable del dolor y hay algo que la pueda empeorar?
- ¿El medicamento se da a horas fijas o solo si hay dolor?
- ¿Qué efectos secundarios debo vigilar y cuándo llamar?
- ¿Puede tomar algún analgésico de venta libre? ¿Cuál no debe tomar nunca?
- ¿Qué ejercicios o actividades le convienen?
- ¿Cada cuánto debemos revisar el tratamiento?
Preguntas frecuentes
¿Cuál es un error frecuente en el manejo del dolor en adultos mayores?
Asumir que el dolor es normal por la edad y no evaluarlo. De ahí se derivan otros errores comunes: automedicarse con antiinflamatorios, dar el medicamento solo cuando el dolor es muy fuerte y no reconocer el dolor en personas con demencia.
¿El acetaminofén es más seguro que el ibuprofeno para un adulto mayor?
En general las guías lo consideran una opción con menos riesgos para el riñón y el estómago, pero también tiene límites y puede dañar el hígado en exceso. La elección y la dosis siempre las define el médico según la salud de tu familiar.
¿Es malo que mi mamá se mueva si le duele la rodilla?
Por lo general el reposo prolongado empeora la artrosis y la debilidad. Lo recomendable es moverse de forma adaptada, con indicación del médico o del fisioterapeuta, y con el dolor bien controlado.
¿Cómo sé si a una persona con demencia le duele algo?
Fíjate en su cara, sus sonidos, cómo se mueve y los cambios de comportamiento, sobre todo si aparecen al bañarla, vestirla o levantarla. Anota cuándo pasa y coméntalo al médico.
¿Qué hago si el dolor aparece de repente y es muy fuerte?
Un dolor súbito e intenso, en el pecho, el abdomen o la cabeza, o después de una caída, no se trata en casa: busca atención de urgencias.
Cuidado diario con registro y atención al dolor
Manejar bien el dolor de un adulto mayor exige constancia: observar, anotar, dar cada medicamento a su hora y avisar a tiempo. Si en tu casa ya no alcanzan las manos para eso, te invitamos a conocer nuestro hogar geriátrico permanente en Medellín, donde trabajamos con el Kardex de medicamentos, relevo del cuidado en cada turno y supervisión las 24 horas. Si prefieres que te expliquemos cómo sería el día a día de tu familiar en una de nuestras sedes, escríbenos: conversar sobre la residencia para adultos mayores no te compromete a nada.