Las preguntas más importantes antes de elegir una residencia para tu familiar son de dos tipos: cómo va a estar emocionalmente (con quién va a hablar, qué va a hacer en la tarde, cómo lo van a tratar cuando esté de mal genio) y cómo se va a manejar su salud (quién le da los medicamentos, qué pasa si se enferma de noche, cómo se coordinan las citas con la EPS). Las instalaciones se ven en diez minutos; esto otro solo se descubre preguntando bien. Aquí tienes una lista organizada para llevar a cada visita, con lo que vale la pena escuchar en cada respuesta.
No es un cuestionario para incomodar a nadie. Un buen hogar agradece las preguntas difíciles, porque son las mismas que se hace el equipo todos los días. Si una pregunta se esquiva o se responde con frases generales, ya tienes una información valiosa.
- Pregunta tanto por el bienestar emocional como por la atención en salud: las dos cosas pesan igual en la vida diaria.
- Pide ejemplos concretos («¿qué hicieron ayer en la tarde?») en vez de aceptar respuestas generales («aquí todos están felices»).
- Aclara quién presta la atención médica: muchos hogares, incluido el nuestro, no tienen médico propio y trabajan con la EPS de cada residente.
- Pregunta qué pasa de noche y en una urgencia: ahí se ve la organización real.
- Pregunta cómo te vas a enterar de cómo está tu familiar cada semana.
Te sugerimos imprimir o copiar las preguntas que más te importan, ir a la visita con otro familiar y anotar las respuestas. Después de ver dos o tres lugares, todo se mezcla en la memoria, y tener las respuestas por escrito ayuda a comparar con calma.
Antes de preguntar: aclara qué necesita tu familiar
Las mejores preguntas dependen de quién es tu mamá o tu papá. No es lo mismo una persona que camina sola, lee el periódico y quiere compañía, que alguien con demencia avanzada que necesita ayuda para comer. Antes de visitar, responde en familia estas cuatro cosas:
- ¿Qué tanto se vale por sí mismo? Bañarse, vestirse, comer, ir al baño, caminar.
- ¿Qué diagnósticos tiene y qué medicamentos toma? Lleva la fórmula actualizada.
- ¿Cómo es su carácter? Sociable, reservado, ansioso en la tarde, desconfiado.
- ¿Qué le da alegría? La música, la misa, las cartas, las plantas, conversar.
Con esas respuestas sabrás qué preguntas son prioritarias. Para alguien independiente, las de vida social pesan más; para alguien muy dependiente, las de cuidado nocturno y prevención de caídas.
Preguntas de bienestar emocional que casi nadie hace
Las preguntas de bienestar emocional son las que más se olvidan, porque es difícil ponerlas en palabras. Pero un adulto mayor puede estar bien alimentado y bien medicado y aun así sentirse solo. Estas son las que recomendamos.
Sobre la vida social
- ¿Cuántas personas viven aquí? ¿Cómo son los residentes que están ahora?
- ¿Mi familiar tendría con quién conversar a su nivel? ¿Hay personas con un estado parecido al suyo?
- ¿Cómo integran a alguien nuevo durante las primeras semanas?
- ¿Qué pasa con una persona que prefiere estar sola? ¿La obligan a participar?
El tamaño importa. En un lugar pequeño es más fácil que el equipo conozca a cada persona por su nombre, sus manías y sus gustos. En nuestras sedes, por ejemplo, vive un máximo de unas 15 personas en cada una, precisamente para que el trato sea cercano.
Sobre las actividades
- ¿Qué hicieron ayer en la mañana y en la tarde? (Pide el ejemplo real, no el ideal.)
- ¿Quién dirige las actividades y cada cuánto hay?
- ¿Las actividades se adaptan a quien tiene problemas de memoria o de movilidad?
- ¿Qué hace un residente entre una comida y otra? ¿Está frente al televisor?
Sobre el trato
- ¿Cómo manejan a alguien que está agitado, triste o que no quiere bañarse?
- ¿Respetan sus horarios y costumbres, por ejemplo si se levanta tarde o reza el rosario?
- ¿Cómo se dirigen a los residentes? (Fíjate durante la visita: ¿por su nombre?, ¿con respeto?, ¿con apodos infantiles?)
- ¿Qué hacen cuando un residente se queja de algo?
Sobre la familia
- ¿En qué horario puedo visitar y cuánto tiempo?
- ¿Puedo llevarlo a almorzar o a una celebración familiar?
- ¿Cómo me voy a enterar de cómo está cada semana sin tener que llamar a preguntar?
Nosotros enviamos informes periódicos a la familia por WhatsApp y cada familia tiene un enlace personal para registrar citas médicas y subir fórmulas. Lo importante, en cualquier lugar, es que la información llegue sin que tengas que perseguirla.
Preguntas sobre la atención médica en el hogar
Aquí conviene ser muy preciso, porque es donde más se presta a malentendidos. Muchas familias asumen que en un hogar geriátrico hay médico permanente. Lo habitual es otra cosa: la atención médica la da la EPS o IPS de cada residente, y el hogar se encarga del cuidado diario, de administrar los medicamentos según la fórmula y de coordinar las citas. Así funciona nuestro hogar, y te recomendamos preguntarlo de forma directa en cualquier lugar que visites.
Quién atiende la salud
- ¿Tienen médico propio o la atención médica es por la EPS de cada persona?
- ¿Qué formación tiene el personal que cuida en el día y en la noche? ¿Hay auxiliares de enfermería?
- ¿Quién acompaña a mi familiar a las citas médicas? ¿Lo hace el hogar o la familia?
- ¿Cómo se enteran ustedes de lo que dijo el médico en la cita?
Medicamentos
- ¿Quién prepara y entrega los medicamentos? ¿Queda registro de cada dosis?
- ¿Qué pasa si se acaba un medicamento? ¿Quién avisa y con cuánto tiempo?
- ¿Cómo manejan un cambio de fórmula?
- ¿Qué hacen si mi familiar se niega a tomar una pastilla?
Un registro de cada dosis (lo que en enfermería se llama Kardex) es una de las mejores garantías. En casa es muy fácil que se duplique una pastilla o que se olvide; un registro escrito por turno lo evita.
Alimentación y salud
- ¿Manejan dietas especiales: para diabetes, baja en sal, de textura blanda para quien tiene dificultad para tragar?
- ¿Quién define el menú y cada cuánto cambia?
- ¿Cómo vigilan que coma lo suficiente y tome agua?
Preguntas sobre urgencias, caídas y la noche
La organización real de un hogar se ve cuando algo sale mal. Estas preguntas no buscan poner a nadie a prueba, sino entender el plan.
- ¿Qué hacen si mi familiar se cae? ¿A quién llaman primero y en cuánto tiempo me avisan?
- ¿Cómo valoran el riesgo de caídas? ¿Cada cuánto lo revisan?
- ¿Qué pasa si se enferma de madrugada? ¿Quién decide si va a urgencias y quién lo acompaña?
- ¿Cuántas personas trabajan de noche y cada cuánto pasan por las habitaciones?
- ¿Cómo se entregan la información los turnos cuando cambian?
En nuestro hogar el riesgo de caídas se valora cada semana con la escala de Morse, hay ronda nocturna y en cada cambio de turno (7 a. m. y 7 p. m.) se hace un relevo donde el equipo que sale le cuenta al que llega cómo está cada residente. Si quieres profundizar en movilidad y caídas, tenemos una página sobre el cuidado del adulto mayor con dificultad para caminar.
Tabla para comparar residencias después de visitarlas
Usa esta tabla para anotar, en cada lugar, si la respuesta fue clara y concreta, vaga o si no te respondieron. No se trata de sumar puntos sino de ver dónde quedaron dudas.
| Tema | Pregunta guía | Respuesta que tranquiliza | Respuesta que preocupa |
|---|---|---|---|
| Vida diaria | ¿Qué hicieron ayer en la tarde? | Un ejemplo concreto con nombre de la actividad | «De todo, aquí no se aburren» |
| Trato | ¿Cómo manejan a alguien agitado? | Explican pasos: calmar, distraer, avisar | «Aquí todos son tranquilos» |
| Salud | ¿Quién atiende lo médico? | Dicen con claridad cómo coordinan con la EPS | Prometen un médico permanente sin precisar |
| Medicamentos | ¿Queda registro de cada dosis? | Muestran o describen el registro | «Nosotros sabemos quién toma qué» |
| Noche | ¿Quién está de madrugada? | Explican turnos y rondas | Evitan la pregunta |
| Familia | ¿Cómo me entero de cómo está? | Hay informes periódicos y un canal claro | «Usted llama cuando quiera» |
Preguntas prácticas que evitan sorpresas
Además de lo emocional y lo médico, hay preguntas prácticas que conviene resolver antes de firmar, porque son las que más generan discusiones después:
- ¿Qué incluye exactamente la mensualidad? Alimentación, lavandería, actividades, terapias, acompañamiento a citas. Pide que te lo escriban.
- ¿Qué tiene que traer la familia? Ropa marcada, elementos de aseo, pañales si los usa, medicamentos según la fórmula.
- ¿Qué pasa si su estado cambia? Por ejemplo, si después de una hospitalización necesita más ayuda. ¿Puede seguir en el mismo lugar?
- ¿Hay estancia temporal o día de prueba? Permiten conocer el lugar sin comprometerse de una vez.
- ¿Cómo se maneja el transporte a citas? Muchos hogares no tienen vehículo propio y lo coordinan con la familia; pregunta cómo funciona.
- ¿Qué control externo tienen? Pregunta si están vigilados por la Secretaría de Salud y si tienen concepto sanitario vigente.
Con estas respuestas por escrito, la comparación entre lugares deja de ser una impresión y se vuelve una decisión informada. Y si algo no quedó claro, vuelve a preguntar: es tu derecho y es la vida de tu familiar.
Errores comunes al elegir residencia
- Decidir solo por las instalaciones. Una habitación amplia se ve en la primera visita; la calidad del cuidado se nota a la tercera semana.
- No involucrar al adulto mayor. Siempre que sea posible, que conozca el lugar y opine. Aunque tenga problemas de memoria, su comodidad cuenta.
- No preguntar por los costos completos. Aclara qué incluye la mensualidad y qué se paga aparte (pañales, medicamentos, terapias específicas).
- Elegir con prisa después de una hospitalización. Si es posible, pide una estancia temporal o un día de prueba antes de decidir algo permanente.
- No volver sin avisar. Una segunda visita en otro horario muestra cómo es un día normal.
Después de decidir: qué preguntar en las primeras semanas
Las preguntas no terminan con la firma. En el primer mes es normal que haya ajustes, y conviene seguir preguntando:
- ¿Cómo ha dormido y comido esta semana?
- ¿Con quién se relaciona más?
- ¿Ha tenido algún momento difícil? ¿Cómo lo manejaron?
- ¿Hay algo de su rutina de casa que deberíamos contarles?
La adaptación puede tomar algunas semanas. Que tu familiar diga al principio «me quiero ir para la casa» es frecuente y no significa que el lugar sea malo. Lo que sí debe preocuparte es que pierda peso, que esté descuidado en su aseo o que el equipo no sepa responder cómo está.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que un hogar geriátrico no tenga médico propio?
Sí, es frecuente. En ese caso la atención médica la presta la EPS o IPS del residente y el hogar coordina las citas y cumple las indicaciones. Lo importante es que te lo digan con claridad desde el principio.
¿Cuántos hogares debería visitar antes de decidir?
Dos o tres suele ser suficiente para comparar. Más que la cantidad, importa llevar las mismas preguntas a cada uno para poder comparar respuestas.
¿Puedo llevar a mi mamá a la visita?
Sí, y es recomendable si su estado lo permite. Verla en el lugar te ayuda a imaginar cómo se sentiría allí. En nuestras sedes se puede venir acompañado del adulto mayor.
¿Qué hago si mi papá no quiere ir a una residencia?
Escucha sus razones, que muchas veces son miedo a perder su independencia. Un día de prueba o un Centro Día durante el día pueden ser pasos intermedios menos bruscos.
¿Cómo sé si el trato es bueno de verdad?
Observa durante la visita cómo hablan los cuidadores con los residentes, si los llaman por su nombre, si hay olor a limpio y si los residentes están arreglados. Y pregunta a otras familias si tienes la oportunidad.
Ven con tus preguntas a conocernos
Te invitamos a hacernos todas estas preguntas a nosotros. Te mostraremos cómo funciona un día en nuestras sedes de Laureles y Calasanz, cómo registramos los medicamentos y cómo informamos a las familias. Puedes conocer más sobre nuestro servicio de residencia permanente para adultos mayores o escribirnos para agendar una visita y ver en persona cómo es la vida diaria en el hogar.